Contar nuestra historia conllevaría mucho tiempo y quizás incontables páginas cibernéticas. Y como no estoy escribiendo un libro, trataré de decir mucho en breves palabras.

Comencé en el Ministerio como evangelista itinerante, misionero y hombre de radio. Trabajé duro para dar a conocer al Jesucristo que me había salvado del pecado y del engaño del comunismo. Y no niego que tuve mucho éxito y desde muy joven pude conducir grandes cruzadas evangelisticas en mi natal Puerto Rico y a través de varios países  de la cuenca caribeña.

Dentro del marco de la enseñanza cristiana fui maestro de varios Institutos Bíblicos y director de algunos. Maestro de Historia de la Iglesia, del Pentateuco y mi especialidad y clase que más amo, Escatología, por mas de dos décadas.

Junto a mi esposa la pastora Luz A.  Vallejo, fundé la Iglesia Cristiana Emanuel en Detroit y dentro del marco de ese trabajo fundamos el Instituto Bíblico Emanuel, del cual salieron muchos graduados de Teología y del cual guardamos muchos gratos recuerdos aunque no todo el camino haya sido fácil.

Durante ese tiempo visitamos varios países de Centro y Sur América, Cuba, Europa, Haití, República Dominicana entre otros, conduciendo todo tipo de actividad evangelística y para la familia, donde tanto mi esposa como yo, tratamos con éxito de ser útiles a beneficio de miles de almas que fueron grandemente impactadas con nuestra predicación y enseñanza. ¡A Dios toda la gloria! Damos las gracias a todos los que nos invitaron y nos permitieron ser de utilidad, en especial a los pastores panameños Edwin Álvarez y Manuel Reyes, dos grandes pilares del apostolado moderno.

Luego de casi dos décadas en Detroit nos movimos a Orlando, Florida donde tengo que reconocer, no ha sido fácil el trabajo ni hemos tenido el éxito que esperábamos. Varias razones tendríamos para explicar esta situación. Número uno, no contamos con el alto costo de las propiedades comerciales en el área como tampoco contamos con la inconsistencia del pueblo, que grabado por el alto costo de la vida practica mayormente un cristianismo de domingo. Número dos, se hace prácticamente imposible para un nuevo Ministerio con pocos recursos como el nuestro, competir con mega Iglesias e Iglesias promedio, que cuentan con todo tipo de recursos por el tiempo que llevan asentadas en estas áreas.

Quiero aclarar que no nos molesta su éxito. Por el contrario, nos alegramos de su bendición, ya que somos parte de un mismo equipo. Solo tratamos de explicar nuestra situación de una manera entendible. Si nos movimos en la perfecta voluntad de Dios para nosotros o no, está en el Señor el juzgarnos y por supuesto que preferimos Su juicio que el de los hombres que es normalmente inmisericorde. Por otro lado, a causa de la salud de mi esposa era una decisión que no podíamos seguir postergando y eso nuestro Dios también lo sabe.  

Y aquí estamos hoy ante su consideración. Obviamente el trabajo local se ha estancado y sinceramente no sabemos cual ruta hemos de seguir para poder continuar siendo útiles en la Viña del Señor. ¿Habrá luz de parte de nuestro Dios al otro lado del túnel? ¿Queda algún rinconcito en algún lugar donde podamos ser útiles? ¿Existe tierra todavía mas allá del horizonte? ¿Habrá una Iglesia con potencial en busca de pastor que quisiera darnos la oportunidad de servirles y trabajar con ellos?

En palabras simples y sencillas; ¿estaremos acabados o queda algo mas para nosotros de parte de nuestro Dios por hacer, algo que aun no nos ha sido revelado?

Solamente Dios lo sabe…