Jeremías 29:
11 Porque yo sé los pensamientos que tengo
acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de
mal, para daros el fin que esperáis.
He caminado muchos caminos
desde aquel 14 de enero de 1973, cuando Dios comenzó a cambiar mi
vida por la predicación de un viejo pastor pentecostal, el Rev.
Carlos Rosado. Y digo comenzó a cambiar, porque los cambios
continúan hasta que esté en la Presencia del Cristo que me
redimió con Su sangre preciosa.
Como predicador he visitado
muchos países y he predicado en muchos púlpitos. Desde las
oficinas de Ágape, rodeado con el ruido de balas y cañones en la
guerra civil en Bosnia hasta la Cuba de Castro. Rep. Dominicana,
Haití, Centro, Sur América, mi Puerto Rico natal, Los Estados
Unidos, etc. Y por doquiera el Libro se ha cumplido y todas las
promesas de Dios siguen siendo Sí y Amén.
Hombre de Radio por casi
toda una vida logré incursionar en la Televisión mas de una vez y
no les niego que me gustó, por el alcance tremendo de las
Comunicaciones para decirle a todos que es Jesucristo en nosotros
la Esperanza de Gloria.
He dado clases en varios
Institutos y Seminarios y he dictado junto a mi esposa
conferencias en varios países. Han sido muchas las satisfacciones
en esos menesteres, como muchas las lágrimas que hemos tenido que
derramar ante los abatares de la vida, las enfermedades, las
tragedias que han tocado a mi puerta, como a la casa de cualquier
vecino. Porque todos estamos en el mismo bote.
He sido
por la gracia de Dios, miembro de la Asociación Americana de
Consejeros Cristianos por mas de una década, Asociación esta que
representa mas de 46,000 afiliados en el ramo a través de toda la
Nación.
Y con la llegada del
Internet he tenido la oportunidad de aconsejar a miles a través
de estos años de lucha desde esta trinchera, cosa que
"roba" mucho
tiempo y demanda mucha energía, pero lo hacemos con gozo sabiendo
que nuestra recompensa está en los cielos.
Así que mientras visitas
nuestro sitio y te edificas con el material que aquí está
expuesto, recuerda elevar una oración por nosotros y no olvides
que esto conlleva mucho sacrificio, tiempo invertido y dolores de
cabeza.
Si
necesitas de un consejo, de una manito de ayuda, donde reposar tu
cabeza en algún momento de quebranto no dudes en escribirme. De
mi, como de mi Señor, siempre encontraras un oído atento y una
oración genuina. ¿Que por qué lo hago? Porque yo también como tu
fui un peregrino que consuelo buscaba en esta vida. Hasta que
vino Cristo y me encontró....